La columna de Gabriel J. Perea R. – 8


Diversidad humana en pandemia.

PODCAST: Diversidad humana en pandemia.


Richard Lewontin, genetista de poblaciones y profesor de biología en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard sostiene que no hay dos individuos iguales.

No importa el lugar en la tierra donde se observe, cada ser humano posee características que son compartidas con el resto de sus similares, o sea, con el resto de quienes pertenecen a la especie humana, sin embargo, cada individuo posee una serie de características que los hacen únicos y lo diferencian del resto de la especie.

El aceptar la diversidad humana como un hecho irrefutable nos permitiría una convivencia mas pacifica y la unión necesaria para que la humanidad enfrente los retos evolutivos que esta desafiando. Superpoblación, escasez de recursos y destrucción del hábitat son desafíos que cada día limitan las fronteras de todos los países.

Ahora se añade a esos retos la pandemia global. Un suceso que afectó a todos por igual sin importar raza, sexo, creencias o lugar geográfico. La diversidad humana ha sido un factor que pareciera no tener mayor relevancia en cuanto a quien puede ser contagiado. Ha sido una dura y difícil enseñanza para la humanidad.

Las diferencias que algunos enarbolan como características de superioridad con respecto a otros que consideran inferiores o que no están de acuerdo con sus creencias o costumbres resultaron ser solo barreras mentales, prejuicios, discriminación y hasta segregación que no sirve de nada ante un enemigo que ataca no el color de tus ojos, o el color de tu piel o tus preferencias sexuales, ataca dentro del cuerpo donde todos somos iguales. Ataca aquello que nos une inevitablemente, todos somos seres humanos compartiendo la misma cadena genética.

¿Qué hubiese ocurrido si la pandemia solo atacara a un segmento de la población claramente identificable? Tal vez la reacción hubiese dado paso a inimaginables acciones. Afortunadamente no fue así, si algo positivo puede extraerse de esta pandemia es que nos ha recordado que en el fondo todos tenemos los mismos componentes de vida y tenemos las mismas vulnerabilidades que nos hacen frágiles ante enemigos invisibles.

Esa misma diversidad ahora nos plantea un nuevo e inesperado reto, encontrar la cura que sirva para todos por igual porque donde solo sirva para un segmento en particular dejará al resto de la humanidad fuera de la ecuación con el potencial peligro de un fatídico rebrote con variantes mutadas del virus que pueda no tenga la piedad que ha tenido en sus primeros brotes.

Lo que no entendemos o intencionalmente nos negamos a aceptar como es el hecho de la diversidad humana ahora se nos muestra con dolorosas lecciones. Cada día cuando aumentan los números de fallecidos en todo el planeta nos recalca que esa diversidad es un hecho y que sin importar esa diversidad real o nuestras concepciones de lo que nos hace diferentes en el fondo somos lo mismo. La diversidad nos obliga en estos momentos a depender más de los que las personas pueden aportar para enfrentar la pandemia que fijarnos en su exterior.

La humanidad es una gran familia donde todos sus integrantes son diferentes, el día que individual y colectivamente aceptemos ese hecho, estaremos logrando un salto inimaginable en la evolución como especie.

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