Constante en la vida es el cambio


Gabriel J. Perea R. |Vie, 03/07/2020 – 04:28

Tal vez para un grupo muy singular  de seres humanos una vida constante sin cambios puede ser la peor pesadilla. Esos serán unos pocos y aun así en su paradoja tienen en su interior el constante deseo que siempre exista el cambio.

Sin embargo, para la gran mayoría de los seres humanos lo constante, sin cambios, sin alteraciones él es anhelo perseguido como la quimera inalcanzable.

Deseamos un trabajo estable, un matrimonio estable, un gobierno estable, un clima estable. Pero en su gran mayoría las variables que interactúan en todos esos escenarios no las podemos controlar, no importa cuánto nos esforcemos están fuera de nuestro control.

Por más que nos preparemos o estudiemos estamos a la merced de las fuerzas del mercado y las nuevas tendencias que influyen en los mercados laborales. Por más que nos esforcemos en intentar mantener relaciones de pareja estables están son influenciadas por situaciones impredecibles como el económico o el emocional.

Ni hablemos del clima que llevamos siglos y nadie la pega prediciéndolo. Y en lo político es una apuesta a lo desconocido. Lo único que nos queda es apostar al menos malo y acertar.

Observando lo inestable de nuestra existencia parecía que Heráclito estaba en lo cierto. Si eso es así, entonces deberíamos aceptar como una verdad inefable que “Lo único constante en la vida es el cambio”. 

Para los que dudan de que esta afirmación sea cierta levantemos la mirada por un segundo y veamos a nuestro alrededor. El mundo que conocíamos hace pocos meses ya no existe.

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