Influencer versus persona influyente


Gabriel J. Perea R. |Mié, 17/06/2020 – 05:08 Publicado en Metro LIbre

La pandemia tiene su carga  negativa incuestionable por la afectación directa en el vivir de las personas, pero en algunos aspectos a logrado despejar variables sociales confusas que a la luz de la gravedad de los acontecimientos se descubren su futilidad.

Antes de la pandemia se tenia la falsa creencia de la importancia del llamado influencer. Personaje con la característica de tener la capacidad de viralizar contenidos; de multiplicar la difusión de videos, imágenes, etc.  Y que correspondientemente podía incidir en las decisiones de consumo de sus admiradores.

En este personaje encajaban figuras que contratan las empresas para publicidad ya que su fama supuestamente garantiza la llegada de los anuncios a una gran cantidad de consumidores. Como ejemplo los influencer contratados en las pasadas elecciones. 

Sin embargo, fuera de ese ámbito, ¿para qué más son útiles?, no parece que, para mucho, puesto que no generan contenido que contribuya al mejoramiento de la sociedad, estaban en la vertiente opuesta, el consumismo, que se detuvo abruptamente con la pandemia. Entonces sin consumismo parece que no son requeridos. 

En contraposición las personas influyentes son capaces de hacer que su opinión, tal y como la expresan, sea compartida por mucha gente. Son personas con una alta capacidad comunicativa y con criterio que no buscan imponerse.

Son personas a las que no les hace falta alzar la voz, o imitar cualquier acción que aparezca en las redes y que no tiene ninguna utilidad para hacerse entender e influenciar. Enseñanza social superada en otras latitudes, acabada la función del circo la vida real continua y es ahí donde las personas influyentes tienen un papel real en la sociedad. * El autor es asesor en tecnología. 

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