¿Qué pasó con el canal?


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

viernes 8 de mayo de 2015 – 12:00 a.m.

¿Cuál es el secreto del éxito de las empresas? Algunos dicen que el secreto del éxito está en sus colaboradores. En aquellos, a veces, invisibles seres humanos que de forma inexplicable día a día dan lo mejor de sí para lograr las metas. ¿Será esto cierto? o ¿será que es una interpretación antojadiza de las altas directivas para explicar la obstinación diaria de los individuos?
Dejémonos de majaderías, para cualquiera que no sea un alto directivo y que se atreva a contestar con toda honestidad, la motivación radica en una sola cosa, el dinero, y cuidado que estos altos directivos también contestarían lo mismos, se trabaja por dinero, sin este motivante todas las otras teorías no tendrían sentido. Nadie trabaja por lealtad o por orgullo; si no, que algún erudito nos explique ¿cómo se pagan las cuentas, el supermercado y demás necesidades humanas con ideales?
El ser humano trabaja para satisfacer sus necesidades, esa es la gran verdad. Lo demás es idealismo. Y ¿a qué viene toda esta verborrea y qué tiene que ver con el canal? ¿Qué pasó con eso?
Bueno, venimos escuchando que los canaleros quieren más plata y como que la cosa no está para tomarla de relajo, dicen que despertó lo que siempre se creía dormido, un conglomerado trabajador que se creía que no tenía problemas, que gozaba de excelentes condiciones, ¿y ahora qué les picó?
Sencillo, la cosa está dura, según dicen, parece que trabajar en el canal ya no es una panacea como antes. El nivel de vida de los canaleros, a pesar de que está por encima del promedio, ya no es ‘un nivel americano’, se está acercando al nivel de vida criollo, si es que ya no. ¿Es esto bueno o malo?
¿Hasta dónde podemos exprimir a la vaca canalera? ¿Mantenemos las aportaciones crecientes del canal año con año? ¿Aumentan los salarios a los canaleros para mantener ese estatus que está desapareciendo y el cual los mantenía satisfechos? ¿Cuál es la solución? Y ¿dónde queda el pueblo panameño al cual se le vendió por años que el canal sería la catapulta que los llevaría a ser país de primer mundo? ¿Será que nos están golpeando el vidrio y despertándonos del sueño canalero? ¿Será que debemos entender que no podemos hacer lo que los americanos hacían cada año equiparando salario e inflación? O ¿debemos seguir manteniendo condiciones superiores a aquellos que son el buque insignia del país?
Una masa trabajadora desmotivada puede soltar anclas y comenzar a frenar el buque más poderoso, pero aquellos que están dispuestos a soltarlas también deben entender que en una negociación no siempre se puede ganar todo, por eso es negociación.
Alguien debe cruzar el abismo y acercar las partes a la realidad, los canaleros siempre han hecho hazañas y esta es otra que se espera de ellos.
*M.SC. ADMINISTRACIÓN INDUSTRIAL.
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