Justicia para pen…sadores.


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

viernes 3 de abril de 2015 – 12:00 a.m.

Quien afirme que la democracia es el mejor sistema de Gobierno se equivoca. En la definición romántica del concepto de la democracia, se define como una forma de convivencia social en la que los miembros son iguales. Iguales, palabra más idealista, irreal y hasta necia. Esto es una mentira colectiva que aceptamos para no entender que vivimos en junglas, donde el que tenga más poder económico reina impune.

Como puede ser democrático que cientos de ciudadanos se pudran en las cárceles sin ser condenados, con casos paralizados por años, son seres anónimos, que con o sin justificación se encuentren privados de libertad, para ellos no existen consideraciones, por no ser especímenes de alto perfil, llámese ‘alto perfil’ a tener dinero, conexiones y ser conocido. Si no eres nadie, que la suerte siempre esté de tu lado y que nunca caigas en las garras de la justicia panameña, porque despertarás a la triste realidad de entender que eres un ciudadano de bajo perfil, en un sistema donde a nadie le interesa administrar justicia. Donde no interesa que un caso lleve años y que al final salga a favor del imputado.

Qué importa todo el tiempo perdido, el desgaste psicológico, el daño moral y ni decir de aquellos que, creyendo en la justicia, gastan hasta sus últimos ahorros y se endeudan tratando de probar su inocencia, nada de esto puede ser resarcido. ¿Es esto justicia? Es justicia para pen…sadores.

Pero la justicia no actúa sola, está acompañada de otros actores, los abogados, con el respeto a aquellos que ejercen su profesión con valentía y principios morales que, más que abogados, se convierten en verdaderos consejeros de sus clientes y, más que buscar el lucro, buscan justicia para el cliente. Pero también existen aquellos que su moral está de la mano del dinero que le puedan sacar al suculento cliente, aunque este sea tan culpable que sea indefendible, pero para ellos eso no importa.

Se convierten en defensores de lo indefendible, utilizan cuanta herramienta jurídica exista para entorpecer, dilatar y hasta derrumbar un proceso por tecnicismos. Recurren hasta a los medios masivos para desvincular, confundir e incluso desviar la atención del proceso. Y con la complicidad de otros profesionales poco escrupulosos, interponen cuanta dolencia médica puede ocurrírseles para evadir la justicia. Qué triste cuando en las cárceles sabemos que existe una multitud de ciudadanos con verdaderas enfermedades que a nadie le importan, la diferencia es que ellos son ciudadanos de bajo perfil.

Suena irritante escuchar que se le deben respetar los derechos y el debido proceso, la pregunta es ¿a quiénes, a los de alto perfil? y ¿qué pasa con los de bajo perfil? Esos no existen, no tienen dinero, no tienen conexiones, no pueden pagar abogados mediáticos y no pueden aportar en las campañas políticas o me equivoco.

*M.SC. ADMINISTRACIÓN INDUSTRIAL.
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