Los números no cuadran


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

Se ha iniciado el nuevo año y como es de esperarse la carrera por la silla presidencial se acelerará. Algunos cuentan con abundantes recursos de brazos, pies y mucho corazón para impulsarse y otros más afortunados con abundantes recursos de chequera. Este último recurso, que está siendo utilizado sin escatimar cifras por algunas campañas, es el que por más que intentamos, los números no cuadran.


En el nodo de transparencia aparece que el salario del presidente es de $7,000. Una cifra nada impresionante, tomando en consideración que hay otros funcionarios que, aunque no lo creamos, ganan más que el presidente del país. La pregunta obligada sería ¿existe alguna función que esté por encima de la responsabilidad del presidente del país? Bueno, dejemos eso para otro análisis.


Si tomamos esos $7,000 y los multiplicamos por 12 y a su vez por 5 tenemos la cifra de $420,000. Si las matemáticas no nos fallan eso será todo lo que el presidente reciba en su periodo. Si confrontamos esta cifra con las exorbitantes cantidades que se escucha que se están gastando algunas campañas, cifras tan desproporcionadas como de $30 millones, esto es de poner atención. Si el presidente destina todo lo recibido para pagar una campaña de 30 millones, al terminar el periodo presidencial quedará debiendo todavía más de 29. Asumamos que algunos de sus caritativos ministros y por pura filantropía aportan su salario en su totalidad, tendríamos unos 5 milloncitos, pero estos todavía no alcanzan a descontar ni la mitad de los 30 adeudados.


Por intuición espontánea hemos de suponer que esos recursos no saldrán de los bolsillos de los desprendidos ciudadanos que quieren ser presidente, deben estar saliendo de otras chequeras. Y no seamos tan imaginativos en pensar que todos los que apoyaron estas campañas millonarias y logren entran en el gobierno tendrán que dar un diezmo para amortizar la deuda. Debemos suponer, como buenos ciudadanos, que estas cuantiosas cantidades de dinero son donadas sin compromiso alguno y que solo tienen como objetivo el contribuir al engrandecimiento de la incipiente democracia criolla. Jo! Qué bonito me quedó. Hasta casi yo mismo me lo creo.


Por lógica espontánea hemos de suponer, entonces, que estas gigantescas cantidades de dinero gastadas en publicidad escrita, televisión, radio, concentraciones, transporte, alimentación y cuanta cosa pueda imaginarse para ganar dinero en tiempo preelectoral alguien tendrá que pagarla. Las publicitarias son pagadas con dinero metálico, que a su vez fue proporcionado por alguna arriesgada chequera, que a su vez redimirá la deuda de alguna forma y si no es así, que nos presenten estos extraordinarios ciudadanos para hacerles un busto en el sitial de los próceres, claro, esto tendrá que ser a punta de donaciones, porque el pueblo no tiene dinero.
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