¿Argumentar o discutir?


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty


Publicado en el Panamá América

En el cuadrilátero de las ideas es muy difícil presentar un combate basado en la lógica cuando el adversario no enfrenta con argumentos, recurre al ataque personal, al irrespeto, a la desacreditación sin sustentación. Cuando se entra en este pantanoso terreno ya no es un combate entre pugilistas de las ideas es una lucha entre fanáticos que se convierte en una absurda discusión.

En época de efervescencia política, este comportamiento aflora impidiendo voluntaria o involuntariamente centrarnos en los asuntos que merecen nuestra atención.

Nuevamente tendremos dos contrincantes para una sola silla. El PRD y los demás. Veremos desempolvar los trágicos episodios de la dictadura. Veremos publicar fotos de los actuales políticos con los militares, nos recordaran las desapariciones, los carcelazos, las violaciones a los derechos humanos, los desfalcos e intentaran apelar a la soñolienta conciencia ciudadana para impedir que el PRD continúe en el poder.

Como ciudadano me pregunto, ¿cuál es el objetivo de esto? ¿Hacer justicia a las víctimas o nuevamente utilizar este argumento como arma política? El resurgimiento de estos temas precisamente en estos momentos levanta suspicacias y genera preguntas.

¿Por qué ningún gobierno ha luchado para esclarecer los hechos hasta las ultimas consecuencias? ¿Por qué no se han presentado cargos que permitan encarcelar a los cómplices civiles?

Esos episodios resurgen en cada período de elecciones con fines políticos, irrespetando la memoria de las víctimas sin la más mínima intención de hacer justicia. Sólo se lanzan acusaciones contra figuras que nunca aterrizan en acusaciones formales.

Si la cercanía de algún político con los militares no es un delito, si no podemos probar nada en contra de nadie más que sólo mencionar sus actuaciones, ¿qué se pretende con esto?

La historia no puede borrarse, pero estos trágicos hechos no deben ser utilizados para intentar justificar porqué debemos votar por un candidato o partido específico. El haber electo en dos ocasiones a presidentes de la oposición en nada ha servido para terminar de escribir la historia, e igualmente han cometido actos de corrupción que no se esclarecen.

El silencio post-electoral es tan cómplice como aquellos que conociendo la verdad callan.

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