El asunto no es negociable


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

El ministerio de educación tajantemente ha señalado que el caso de la suspensión del Rector del Instituto Nacional (IN) Juan Daniel no es negociable. Con esto demuestran una actitud intransigente que ocasiona precisamente el efecto contrario de contribuir a formar una sociedad más tolerante. Nos preguntamos si esta demostración de fuerza es consecuente con el hecho. Los estudiantes salieron a protestar porque se creían merecedores de vacaciones de medio año, apoyaban su reclamo en el hecho de que el IN es el plantel educativo que más horas de clases imparte en el país. El Rector Daniel actuó de acuerdo a lo acordado por los mismos educadores del IN, ahora es el único sancionado.

Pareciera una humareda intencional para desviar la atención de asuntos muchos más importantes que están sucediendo en el país. Como se explica una actitud tan dura de parte del Ministerio de Educación contra un Educador por algo tan intranscendente, mientras que en otras situaciones la actitud es totalmente de indiferencia, poco importa, sin avances significativos y respetando cualquier argucia legal que puedan existir o inventarse.

El caso de los envenenados por ingerir medicamentos en el Seguro Social no tiene resultados, el caso de la tragedia del bus incendiado no tiene resultados y ambos casos se empantanaran presagiando que nunca se encarcelarán a los verdaderos culpables. A los responsables de la golpiza a los afectados por el mismo caso de los medicamentos envenenados les impusieron sanciones que no le causan ni cosquillas. Sin embargo en el caso del IN la respuesta fue inmediata y contundente. Ahora se avecina un enfrenamiento entre los docentes del IN y el Ministerio de Educación (MEDUCA) encabezado por el Ministro Miguel Ángel Cañizales.

Este es la sociedad que nos brinda los llamados a formar la patria, una sociedad de intolerancia, de inflexibilidad y de respuestas desmedidas, mientras que el país observa desesperado otros acontecimientos donde las autoridades no actúan tan enérgicamente como la ciudadanía espera. Pero no hay mal que dure cien años, ni ministro que sobreviva mas de un periodo presidencial y eso no es negociable.

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