¿CUANTOS MAS?.


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty


Publicado en:

Panamá América

Expresiones

Tuvieron que morir 18 ciudadanos calcinados en un autobús del transporte público para darnos cuenta que el sistema de transporte no funcionaba. Tuvieron que morir más de 40 personas por ingerir medicamentos envenenados para darnos cuenta que el sistema de salud estaba deteriorado. Tuvieron que morir tres inocentes niños para darnos cuenta que la delincuencia es dueña del país. Tuvieron que aparecer, descuartizados, incinerados y ajusticiados, decenas de ciudadanos nacionales y extranjeros para darnos cuenta que el narcotráfico se apoderó de nuestra sociedad.

¿Cuántos más tienen que morir para darnos cuenta que el fracasado intento de bipartidismo político nos ha fallado en solucionar los problemas más apremiantes de la ciudadanía? ¿Cuántos intentos más se requieren para concienciarnos que es hora de un cambio?

En los últimos 18 años los panameños hemos vivido la repetición de la puesta en escena de una patética comedia llamada democracia. Han sido temporada tras temporada de la misma historia, los mismos argumentos y cuentos de feria. Durante todo este tiempo hemos visto cómo dos grupos políticos mayoritarios, con la ayuda de sus aliados ocasionales, se dedican sistemáticamente a atacar a los actores de turno, con el objetivo de desacreditar, desvirtuar, sembrar la incertidumbre y la desconfianza; intentando con esto alcanzar el poder en lo que siempre se vislumbra como una pobre escena final, fácilmente predecible de los actores de temporada.


La cercanía de una anticipada contienda electoral ha puesto en marcha la campaña propagandística de los aspirantes con la intención de poner en escena su versión de la comedia para la próxima temporada en el teatro de las ilusiones ciudadanas.


La próxima temporada nos promete mejores actores, con carreras artísticas incuestionables, a prueba de abucheos por los neófitos del teatro. Se invertirán cuantiosas sumas de las arcas del Estado en mejor vestuario, diálogos entretenidos y escenas intensas. Una espectacular obra que promete acabar con el aburrimiento, el desempleo, la delincuencia, la falta de atención de salud, el hambre, la falta de vivienda, los problemas de transporte, todo esto por la magistral representación del primer actor, el presidente y su fantástico elenco escénico, los futuros ministros.


¿Cuántas veces hemos escucha la misma propaganda hasta los niveles de saturación neuronal? ¿Cuántas veces hemos acudido al estreno de la obra para salir defraudados? ¿Qué hemos aprendido de estas patéticas representaciones con actores que ni ellos mismos se creen sus papeles? Hemos aprendido que de una forma u otra es la misma propuesta que nos engaña una y otra vez, pues no se cumple; que son los mismos actores que simplemente se alternan en escena una y otra vez. Ninguna de las versiones podrá satisfacer nuestras demandas de respuestas.


Nuestro anhelo de un mejor Panamá no es posible con la alternancia del poder entre dos bandos que han demostrado que no pueden más que señalar los desaciertos, prometer que lo harán mejor y después reiniciar el ciclo nuevamente. No se necesitan más muertes para darnos cuenta que este sistema no funciona. ¡Basta ya!


En la próxima temporada no hay cabida para espectáculos circenses. La ciudadanía está harta de engaños. Esta es la oportunidad coyuntural para que surjan actores dispuestos a brindarnos una representación escénica a la altura de los impuestos que pagamos por la obra. El momento para un cambio ha llegado; ya no necesitamos más mártires para abrir los ojos.
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