¿Qué es lo que no funciona en este país?


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty


Publicado en el Panamá América

Si preguntáramos que es lo que no está funcionando en este país, la respuesta inequívoca
sería, nada, toditito está funcionando perfectamente. No tenemos nada de qué estar quejándonos. Es un país maravilloso donde todos sueñan vivir. Es la tierra de las oportunidades donde todos los ciudadanos satisfacen sus necesidades básicas sin grandes esfuerzos.

Si las entidades encargadas de administrar la justicia están dictando fallos que a todas luces parecen disparatados, fallos que causan contracciones estomacales, cuando por ejemplo, escuchamos que un falso magistrado no se le imputa cargos por peculado. No es que esté funcionando mal la justicia, esa son nuestras leyes y esas son las interpretaciones de nuestros honorables representantes de la ley. ¿De qué nos quejamos?

Si existen diputados que nadie sabe para que están ahí, porque al pueblo lo están masacrando desde todos los frentes, con los aumentos de luz, de la comida, el transporte, no es que estén ejerciendo mal sus cargos, para nada, nosotros los elegimos y tal vez seremos acertadamente capaces de reelegirlos. ¿De qué nos quejamos?

Si han descubierto, para asombro de la opinión pública, el desenfreno sexual de nuestra juventud. Aquella semilla en la que reposa el futuro de la patria. No es que no sepan lo que están haciendo, no es que estén descarriados, es que nadie los está orientando, ni en sus propias casas, son producto de nuestra propia sociedad. ¿De qué nos quejamos?

Si tenemos un sistema de transporte que trata a sus usuarios como ganado, no es que estén brindando mal servicio, es que nosotros aceptamos ese servicio y nadie se organiza para exigir uno mejor. ¿De qué nos quejamos?

Si escuchamos que la inseguridad está acechando nuestros hogares, nuestros trabajos, y que ya no se puede ni salir de noche. No es que los policías no estén intentando realizar su trabajo, es que estamos pidiéndoles que con sueldos de hambre y pistolas de juguete expongan sus vidas contra el crimen organizado, que tiene más recursos que ellos. ¿De qué nos quejamos?

Si pululan los políticos con sus eternas promesas de campaña que nunca se cumplen, no es que cuando llegan al poder no lo intenten, es que nosotros no se los exigimos y seguimos inscribiéndonos en estos mismos partidos. ¿De qué nos quejamos?

Si seguimos creyendo la ilusión de que algún día llegará el gobierno que solucionará los problemas como el desempleo, el hambre, la falta de vivienda, la inseguridad social, es porque limitamos nuestro accionar ciudadano a un ejercicio cada cinco años con la esperanza de que en alguna acertaremos. ¿De qué nos estamos quejando?

Si los países emprendedores están buscando las respuestas a las crecientes necesidades de la población y están arriesgándose a generar nuevas fuentes de riquezas mientras nosotros nos debatimos en el ser o no ser de caracoles dorados que se pasean sobre majestuosas arenas de playas paradisíacas. No es que estemos equivocados, es que tenemos todo el tiempo del mundo para decidir nuestro futuro. ¿De qué podemos quejarnos?

Tal vez, algún día, descubramos que sí tenemos cosas de qué preocuparnos y empecemos a buscar, como individuos, como sociedad y como país, la solución a nuestros problemas enfrentándolos como una sociedad activa que se interesa más por encontrar soluciones y menos por quejarse de todo, contra todos y por todo.
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