Tambores de Guerra


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty


Publicado en Expresiones y Buscando Camino

Con asombro nuevamente escuchamos que el aumento de la tarifa de consumo eléctrico aumentara, en esta ocasión en porcentajes inferiores pero igualmente inaceptables. En las actuales circunstancias no existe razón digerible que pueda justificar este aumento.

El argumento esgrimido para justificarlo por fluctuaciones en los precios del petróleo es irracional. ¿En que puede estar afectando esto a las empresas eléctricas cuando reportan dividendos?, o ¿acaso es necesario un aumento tarifarlo para seguir aumentando sus márgenes de ganancias? Que tipo de contrato puede ser favorable al desarrollo nacional cuando la empresa con la concesión puede aumentar indiscriminadamente sus tarifas y no preocuparse en absoluto en proveer energía barata fundamental para la expansión de la economía.

Tal como aclaro el Ex-presidente Ernesto Pérez Balladares, la privatización del IRHE se conceptualizo para garantizar el suministro de energía eléctrica en el futuro ante la imposibilidad de seguir invirtiendo por parte del gobierno. Si esta era la premisa, se debió garantizar también que la energía eléctrica suministrada fuese accesible para los consumidores.

No es cuestionable que una empresa invierta capital para obtener ganancias y recuperar lo invertido, sin embargo este margen en empresas que proveen servicios públicos debe tener una reglamentación clara y tener límites en cuanto a los márgenes porcentuales permitidos de sus ganancias. Otro factor más en el descabellado matrimonio con estas empresas eléctricas, es la participación del gobierno como accionista, el cual recibe un porcentaje de las ganancias obtenidas, ¿como se puede ser juez y parte?

Examinándolo desde esta perspectiva la culpa no recae directamente en las empresas eléctricas, estas son empresas establecidas para reportar dividendos a sus accionistas y entre más altos mejor.

Recae en el gobierno arreglar esta aberración que asfixia la economía del ciudadano común. Quedan varios caminos que pueden tomarse, entre ellos la renegociación del contrato con las empresas, lo que desde el punto de vista de negocios es difícil que se cambien las reglas del juego en medio del partido. Otra alternativa mucho mas espinosa es rescindir el contrato con todas las consecuencias que esto puede tener, si es que es posible.

Debemos examinar que es más beneficioso para el País, o pagar el precio político de no hacer nada. Cualesquiera que sean las medidas el mensaje fue alto y claro por parte del pueblo, ningún aumento por insignificante que sea, es aceptable y tendrá sus consecuencias.

El pueblo sabrá responder nuevamente ante esta amenaza a su agujereado bolsillo. El pueblo el es único eslabón en la cadena de la economía que no puede aumentar unilateralmente sus tarifas pero tiene la mejor arma a su favor, siendo el eslabón mas débil se rompe.
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