Las semillas de la insatisfacción social.


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

Publicado en La Prensa

Según el diccionario de la lengua española la insatisfacción es la falta de satisfacción. La satisfacción es la razón, acción o modo con que se sosiega y responde enteramente a una queja, sentimiento o razón contraria. La insatisfacción social, término que no se encuentra en el diccionario, pero que es vívidamente experimentado por el ciudadano común, podría definirse como la ausencia de la razón, acción o modo con que se sosiega y responde enteramente a las necesidades y esperanzas de la ciudadanía.

Las parciales o ausentes respuestas a las necesidades y esperanzas de la ciudadanía alimentan la insatisfacción social. Este sentimiento colectivo de insatisfacción está agrietando los cimientos democráticos de nuestro país. Se ha perdido la confianza en el sistema en el cual reposan nuestras esperanzas de una sociedad justa y equitativa, se ha perdido la confianza en todos los órganos del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Nos estamos convirtiendo en una sociedad con gobiernos reactivos que no acciona si no son coaccionados por movimientos populares, gremiales, sindicales o por lo que algunos luchan en señalar como una inexistente sociedad civil organizada. Sociedad que es cuestionada cuando sale a exigir respuesta y explicaciones de aquellos que representan los poderes del Estado, legitimados por la confianza ciudadana en nuestro sistema democrático.

Ante cada situación que aqueja a un número plural de ciudadanos, no es otro medio que las acciones de protesta la que propicia una reacción por parte de nuestros gobernantes. Reacciones que en ocasiones son tardías, erróneas, parciales o totalmente contrarias al sentimiento ciudadano, y en contados casos, debemos reconocerlo son acertadas. Este es un comportamiento inaceptable de este gobierno hacia sus ciudadanos. Y no solo de este gobierno, es un mal entronizado en las esferas de acción de todos los gobiernos de la era post-dictadura.

¿Porqué debemos alegrarnos de reacciones como el retardo del alza de la tarifa eléctrica como una respuesta oportuna del Gobierno a una situación claramente conocida? ¿Es la postergación del problema una respuesta? ¿Porqué debemos por medio de las acciones de protesta señalarle al Gobierno los grandes problemas que aquejan a la sociedad? ¿Por qué debemos alegrarnos cuando el Gobierno anuncia la rehabilitación de caminos de penetración, carreteras, hospitales o escuelas? ¿No son estas acciones justamente las que se esperan de este y cualquier gobierno?

El pueblo panameño debe concienciarse que esta política reactiva es la política del engaño, utilizada hasta la saciedad por los políticos, no es esto lo que esperamos de nuestros gobernantes. Hay acciones por las cuales nadie debe alegrarse dado que son acciones normales que se esperarían de este y cualquier gobierno, forman parte del normal desenvolvimiento del país.

Lo que se espera de este gobierno no son anuncios en cadena nacional como sabor sensacionalista de medidas que son tardías a situaciones conocidas, estamos esperando la ejecución de verdaderos y reales planes de gobierno para transformar el Estado con miras a afrontar los problemas que gobierno tras gobierno son conocidos pero no son enfrentados.

Estamos esperando la ejecución de acciones de gobierno, no ha cinco años, sino verdaderos planes que no sean producto de la improvisación.

Las semillas de la insatisfacción social seguirán existiendo mientras tengamos gobiernos reactivos. La insatisfacción social ha producido un resurgimiento de la izquierda latinoamericana, ¿estamos allanándole el camino al fortalecimiento de las tendencias de izquierda en Panamá? ¿habrá fallado la alternabilidad del poder entre el PRD y el panameñismo?

Este gobierno que se encuentra en la mayoría de edad de la era post-dictadura está llamado a definir un nuevo término en el diccionario político, “el intento de la satisfacción social”, para esto tienen a su disposición sus fortalezas como herramientas necesarias. Tienen mayoría parlamentaria, fueron elegidos abrumadoramente, y no tienen una oposición política que pueda enfrentarlos.

La ausencia de la razón, acción o modo de sus principales fortalezas para sosegar y responder enteramente a las necesidades y esperanzas ciudadanas se ha convertido en las semillas con que están alimentando la insatisfacción social.

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