¿Una visita políticamente social?


Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty 

Publicado en el Panamá América

Como la prudencia lo indicaba, esperé algunos días antes de emitir mi opinión acerca de lo que fue la visita del presidente George W. Bush a Panamá. Esperé ansiosamente la divulgación de los acuerdos firmados, esperé el despliegue en los medios de comunicación de las iniciativas concretas que se iniciarán producto de la visita, esperé, esperé y no se produjo absolutamente nada.

Lo único que sí observé ampliamente fue a un George W, Bush relajado y sonriente de encontrarse en un remanso de paz. Luego de salir del hervidero de mar de plata y después de un intento mal logrado de convencer a Lula, esta parada debió ser un respiro.

También lo que sí vi fue una gran cantidad de personajes, tanto del gobierno como de la llamada oposición, disputarse la primacía de la interpretación dogmática de las palabras del presidente norteamericano. Cada frase, cada comentario que emitió conllevaba un significado que sólo las mentes entendidas pueden interpretar como favorable y con posibilidades insospechadas. Esas interpretaciones nos transportaban a los tiempos en que el vulgo acudía a los oráculos para que los entendidos de las estrellas les interpretaran lo que les devenía en el futuro.

Si no se hubiese levantando tanta expectativa el desencanto no hubiese sido mayor. ¿Por qué no se dijo que era una visita exclusivamente social y nada más? ¿Por qué no se dijo que no habrían sesiones de fotos con mandatarios sonrientes firmando algún acuerdo bilateral provechoso para el país? ¿Por qué no se dijo que no habría anuncio conjunto de ninguna iniciativa en particular?

La población fue sometido a un sitio, se restringió ampliamente la libre circulación, se desplegó un descomunal despliegue de seguridad, ¿sólo para una visita políticamente favorable? Si los pocos minutos que las grandes cadenas noticiosas dedicaron a Panamá durante la estadía del presidente del país más poderoso y controversial de estos momentos es lo único que podemos argumentar como provechoso, creo no ganamos mucho. Muy por el contrario, ya nos sumamos voluntariamente a la lista de aquellos quienes ven en cualquier país con vínculos con el gobierno norteamericano como un potencial blanco terrorista.

Esperemos que la interpretación de los entendidos de lo provechos de esta visita sea prontamente divulgado y con hechos concretos, y que esto no pase de ser una visita política favorable.
Esperemos que la muy buena imagen del Canal que, mencionaron los medios de comunicación, tuvo el presidente Bush, se opaque con la impresión de que somos muy pocos para continuar administrando el Canal. Debió ser incomprensible cómo un país con tan pocos habitantes puede pensar en seguir administrando el Canal y pensar en expandirlo, porque ése debió ser la impresión que se llevó al ver tantas avenidas y calles sin absolutamente nadie. El mundo debió sorprenderse con la imagen de una ciudad fantasma con calles sin tránsito y mucho menos peatones.

Lo que el presidente norteamericano no sabía es que en Panamá tenemos el poder de desaparecer a los transeúntes y al tráfico, inclusive decretamos feriados por la visita de un presidente. Definitivamente esto es Latinoamérica con su realismo mágico y nosotros los panameños siempre seremos los mejores.
Viva Panamá.
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