¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica?

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El podcast de Gabriel J. Perea R. analiza si Silicon Valley está recreando otra burbuja tecnológica con la inteligencia artificial. Se comparan las valoraciones actuales con la burbuja puntocom, destacando el potencial transformador y la necesidad de un enfoque crítico hacia la inversión.


Gabriel J. Perea R. | 17 de octubre de 2025

PODCAST: IAG: ¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica?

¿Está Silicon Valley repitiendo los errores del pasado, ahora bajo la bandera de la inteligencia artificial?
La pregunta resuena con fuerza entre analistas, inversores y tecnólogos.
Para algunos, el entusiasmo actual recuerda demasiado al auge de las puntocom a finales de los noventa.
Para otros, esta vez, el cambio es real… y profundo.

La burbuja puntocom fue un fenómeno marcado por inversiones desproporcionadas en empresas de internet sin modelos de negocio sostenibles.
Cuando estalló, a comienzos de los 2000, provocó pérdidas millonarias y el colapso de muchas compañías emergentes.
Hoy, ciertos paralelismos con el auge de la IA despiertan preocupación.

En los últimos meses, hemos visto valoraciones disparadas en startups y grandes tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial.
Casos como los contratos de OpenAI con Nvidia y Oracle, o la concentración de ganancias bursátiles en este sector, muestran un nivel de euforia difícil de ignorar.
Entonces, la pregunta es inevitable:
¿Están los inversionistas apostando por el futuro… o inflando otra burbuja?

Organismos como el Banco de Inglaterra y el Fondo Monetario Internacional, además de figuras clave del mundo financiero, ya han emitido advertencias sobre posibles niveles de sobrevaloración y riesgo sistémico.
Y aunque existen diferencias importantes con la burbuja puntocom —como inversiones reales en infraestructura, chips y aplicaciones concretas—, persiste la inquietud: ¿hay equilibrio entre las expectativas y los fundamentos económicos?

Otro factor de riesgo es la falta de regulación clara, sumada a modelos de negocio todavía en etapa de validación.
Si bien la IA muestra un enorme potencial transformador —en sectores como salud, transporte o educación—, los retornos económicos aún son inciertos.
Y cuando los flujos de capital responden más a la narrativa que a los datos… los mercados, tarde o temprano, corrigen con fuerza.

Ahora bien, no todo son señales de alarma.
La inteligencia artificial ya está generando valor en múltiples industrias.
No se trata de una promesa vacía.
La pregunta no es si tendrá impacto, sino si el ritmo actual de inversión y valoración está alineado con su madurez real.
Ahí, justamente, radica el riesgo de una descompensación.

En resumen:
Aún es prematuro hablar de una burbuja en pleno estallido, pero las señales de alerta están ahí.
La historia nos enseña que, cuando la especulación supera a la innovación, los mercados suelen ajustar… y a veces, con violencia.

Por eso, la clave será mantener una mirada crítica, con los pies en la tierra,
y evitar que el entusiasmo desmedido nuble el juicio estratégico.

Soy Gabriel Perea.

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